Liga, copa y champions. Qué bien suena, y creo que hasta ayer sólo habíamos visto a un equipo lograr el triplete. Precisamente su rival en Roma, hace unos diez años, liderado por Andy Cole y Dwight Yorke (creéroslo, no es broma). Está claro que ha sido el año del Barça. Paseo en liga (aunque la coña madridista la alargara en exceso), copa fácil (pese al "toquerazo" inicial), y champions descafeinada por la generosidad arbitral frente al Chelsea y la decepción del Manchester en el partido soñado.
Francamente la final no estuvo a la altura de lo que se esperaba. Para mí al menos. Días atrás la habíamos deseado con locura, por el buen fútbol y nuestro disfrute, pero lo cierto es que "ni chicha ni limoná". Partido muy flojo, posiblemente marcado por el tempranero gol de Samu. Creo que todos esperábamos más del Manchester, o por lo menos que el Barça no lo tuviera tan fácil. De Red Devils, nada de nada. Demasiada superioridad culé.
Pocas cosas que reseñar: un primer gol bastante decente, un buen cabezazo de Messi, operancia inglesa únicamente cuando Cristiano cogía el balón, un desagradable Laporta cachondo perdido, Pep desviviéndose por hacernos creer que es humilde (y colándosela a la mayoría, que es lo triste), y el impresentable bufón de Zapatero dejándonos en ridículo frente al mundo, celebrando poseído los goles y perdiendo la compostura.
Que disfruten los culés del añito, porque esto no se consigue todos los días. El mérito es terrible. Pero como dije hace unos días creo que el fútbol ha hecho justicia.
