domingo, 5 de abril de 2009

¡Qué grande eres, Rafa!

Era el año 2004 cuando te veíamos por primera vez. Rafael Nadal, sobrino del central internacional del Barça del mismo apellido. Por aquel entonces te iniciabas como el típico adolescente bueno en tierra batida y correcto en el resto de superficies, con la vitalidad propia del chico joven que está empezando. Sin embargo, había algo en ti que te hacía diferente al resto, una especie de ilusión que garantizaba que no quedarías en una promesa frustrada.

Apenas tuvieron que pasar unos meses para que tú mismo lo confirmaras. La Copa Davis de aquel año fue tu primera gran victoria, y aunque seguías siendo un crío, tu juego comenzaba a asombrar al mundo. También tu enorme brazo izquierdo, tu sencillez en rueda de prensa, y tu grito de "vamos" con el que descargabas tensión tras un tanto. Comenzaste a ganar y a crecer, pero también a conquistarnos con tu actitud y tu forma de ser.

Hoy, 5 de abril del 2009, eres el número 1 del tenis mundial. Te hemos visto pasearte por Roland Garros, has ganado en Wimbledon y Australia, has sido campeón olímpico y has hecho llorar a Federer. Nunca se te ha visto un gesto feo hacia nadie, y la fortaleza mental de la que has hecho gala devolviendo bolas imposibles no se paga con nada. Tu palmarés es impresionante, pero detrás de ese voraz megacampeón sigue estando el mismo chico sano, humilde y tímido de los comienzos. Y eso es lo que te hace más grande si cabe.

Recuerdo que cuando Induráin colgó la bici, pensé que España ya nunca daría un deportista de semejante categoría. Jamás me sentó tan bien equivocarme.

1 comentario:

  1. Creo que hay muchos tenistas mejores que él (desde un punto de vista técnico), y es una barbaridad que les gane una y otra vez. Precisamente esa es su mayor virtud: cada uno de sus partidos es una agónica lucha a muerte, siempre sufre horrores, cada final que disputa es épica, y sin embargo su cabeza no se derrumba jamás, aunque lo haga la de sus millones de fans. Creo que tiene la cabeza más apta para el deporte de toda la historia. Y es buena gente, alguien con el que a uno le gusta identificarse. Se me ocurre sugerir que dediques un artículo a su equivalente en femenino, salvando las distancias: marta domínguez.

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